Para mí, bailar es mucho más que un simple movimiento, es una forma de conectarme con la vida en su máxima esencia. La danza es mi pasión eterna, y seguiré bailando con todo mi corazón, transmitiendo mi amor y conocimiento a todos aquellos que deseen descubrir el maravilloso arte de bailar.
Además de profe en la escuela, es graduada en educación infantil. Lo de enseñar Nerea lo lleva muy dentro. Con 7 años ya acudía a clases de gimnasia rítmica y ha competido a nivel nacional. En 2017 dio el salto a la escuela integrándose en el equipo y aplicando todo lo aprendido durante sus años en Dantzarima (dónde no solo se ha formado, también ha actuado). Es nuestra profe en Altsasu, Etxarri y Lakuntza, no hay quien la pare.
Bailar es mi manera de sentir la vida con todo mi ser. Cada movimiento, cada salto, cada giro, me transporta a un mundo de emociones y sensaciones únicas que sólo la danza puede proporcionar. Es por eso que mi pasión por la danza es infinita y siempre seguiré bailando con el corazón.
Se ha formado en pedagogía de la danza uniendo dos de sus pasiones: bailar y enseñar. A los 6 años empezó en gimnasia rítmica y a los 14 comenzó su formación en danza contemporánea y se unió a la compañía Dantzarima. Nunca le falta una sonrisa y tiene a nuestros txikis y a sus grupos… encantados.
La danza es mi lenguaje universal, mi forma de expresión más pura y auténtica. Mi pasión por ella va más allá de los movimientos físicos, es la conexión emocional y espiritual que siento con la música y el movimiento lo que me mueve a seguir bailando y enseñando cada día.
La danza es mi pasión, mi forma de expresar el alma a través del movimiento. Cada vez que bailo, me sumerjo en un universo de emociones y sensaciones únicas. Es un placer indescriptible enseñar y compartir mi amor por el baile con mis estudiantes, guiándolos en su propio viaje de descubrimiento y crecimiento artístico.
Sueño con traer una escuela de danza a nuestro valle desde que era una niña y esto se reforzó cuando con 14 años tenía que ir a bailar a Iruña cada tarde. Me fui a Madrid a seguir bailando (con grandes como Carmen Roche y Victor Ullate, pura inspiración). Allí di mis primeros pasos como bailarina, coreógrafa y profesora. Al montar la escuela cumplía un sueño, un gran sueño. Y como nunca es suficiente, he seguido formándome en Inglaterra, en Nueva York, Madrid, Pamplona…